Para algunos (muchos), Jesús es una especie de Nirvana sedante; un feliz estado de pertenencia a lo celestial... La Filiación Divina, ¡conservando los roles mundanos! ¡Fantástico! Un estupendo estado que no es profético (gente equivocada, insolente, violenta y sospechosa), ni místico (amanerados bufones de la corte de los aterrorizados conservadores)... Todo ello con la excelente excusa de que El Nazareno no lo era; de que esas definiciones no son el Nazareno absoluto. Sí. Es un maravilloso estado por encima del Devenir. Un estar en el Absoluto, desde donde se puede contemplar la depredación como si nada. - ¡Un Dios así, es de puta madre!... dice el Fulano mientras come.
