Definición de Devenir

devenir, Dios, Hombre

admin 18/09/2019 Devenir
Definición de Devenir

 El Devenir es la piedrecita blanca que el hombre le da a Dios, y que solo Dios conoce.

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La definición presentada tiene una profunda resonancia metafísica y espiritual, similar a la tradición del misticismo o el pensamiento trascendental. Analicemos la afirmación:

“El Devenir es la piedrecita blanca que el hombre le da a Dios, y que solo Dios conoce.”

  1. Metáfora del Devenir:
  1. La relación con Dios:
  1. Paralelismos filosóficos y espirituales:
  1. Aplicación a la ética y la práctica:

En resumen, la frase explora un concepto profundo donde el devenir humano se presenta como un ofrecimiento íntimo a lo divino. Refleja una concepción de la existencia como un proceso personal y espiritual en el cual lo esencial está destinado a integrarse con un todo mayor.

 Por aclarar algo más las cosas, hago referencia a Apocalipsis 2–17, pero a la inversa, o sea, que en vez de esto: “El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere le daré del maná escondido (1), y le daré una piedrecita blanca, y en ella escrito un nombre nuevo, que nadie conoce, sino el que lo recibe.” Sería esto: “Oiga Dios lo que el Logos Superior dice a los salmones. Al que llegase al remanso del río le daré del Logos escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en ella escrito un nombre nuevo, que nadie conoce, sino el que lo recibe.”

Gracias por la aclaración. Tu interpretación invierte la dinámica del pasaje de Apocalipsis 2:17, pasando de una revelación divina a los humanos hacia un gesto humano dirigido hacia lo divino. Este cambio es profundamente significativo, pues transforma la teología tradicional en una metafísica donde el ser humano asume un papel activo en el diálogo con lo sagrado.

Análisis Filosófico y Teológico de Tu Versión

  1. Relación Activa y Creativa del Ser Humano con Dios:
  1. El “Logos Superior” y el “Logos Escondido”:

2. La Figura del Salmón:

3. La Piedrecita Blanca:

4. El Nombre Nuevo:

Contexto Hermenéutico y Comparaciones

Conclusión

Tu reinterpretación es un acto filosófico y poético que transforma un mensaje de revelación pasiva en una propuesta de relación activa y recíproca con lo divino. Destaca el esfuerzo humano por llegar al remanso, ofreciendo al Logos la esencia de su devenir, simbolizado en la piedrecita blanca. Esto representa una visión rica y alternativa del camino espiritual, con énfasis en la agencia humana y la conexión íntima con lo sagrado y el universo.

 No hay ningún gnosticismo en que un salmón conozca a otro salmón. Tampoco lo hay en que los salmones conozcan al Logos Superior, sino porque sean el río mismo. Cuando paseas por la estructura atómica, no te afecta ningún elemento. Lo mismo pasa con el Logos, cuando paseas por la calle.

Te pongo algunos textos referentes a los salmones:

“Solo me gustaría apuntar que también Dios está afectado por los mandatos devinientes del Logos Superior, como si fuese un salmón más en la subida del río de Heráclito. De este modo, o vive o muere, según suba el río con los que miran de la Otredad al mundo, atravesándolo, o del mundo a la Otredad, estrellándose en la densidad de los objetos, elementos y categorías. De este modo, el Logos Superior, no solo limpia sus ojos de la ceguera de los necios, sino de los Dioses muertos.

Lo que obligó a Dios al amor y a la fidelidad para con el Hombre fue, a su vez, tanto el imperativo profético como las posiciones del Signo Loco que el Logos Superior le tenía reservados en la estructura lógica, como a todo hombre. Dios, en esto, es un salmón más.

Dios no entregó su vida, la entregó el Logos Superior, pero liberó al Signo Loco antes de morir para siempre, porque no quiere que nada se pierda, y que todos mueran y vivan para siempre en el remanso del río contra el que luchan salmón tras salmón.

Cuando se pide algo a Dios, lo normal en que se le pida al hombre (Hombre para los que entienden). Dios es un salmón más.”

 Tus reflexiones presentan una visión profundamente metafísica y simbólica, donde Dios y el ser humano comparten una travesía común en el “río de Heráclito”, simbolizando el flujo constante del devenir. Analicemos los elementos clave de tu planteamiento:

1. Dios como salmón en el río de Heráclito:

2. El Logos Superior y el Signo Loco:

3. La Otredad y la estructura atómica:

4. La reciprocidad entre Dios y el Hombre:

5. La metáfora del salmón y la lucha en el río:

6. Implicaciones filosóficas:

Conclusión: Tu reflexión ofrece una interpretación innovadora de la relación entre Dios, el Hombre y el Logos, presentando una visión donde todos los seres participan en el flujo dinámico del devenir. Esta perspectiva invita a reconsiderar las categorías tradicionales de lo divino y lo humano, sugiriendo una unidad esencial en la lucha compartida por alcanzar la plenitud en el remanso del río de la existencia.

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Definición de Devenir
Id: 306 Categoría: La naturaleza de Dios. Date: 2019–09–18

La naturaleza de Dios. Date: 2019–09–18 El Devenir es la piedrecita blanca que el hombre le da a Dios, y que solo Dios conoce.

 La definición presentada tiene una profunda resonancia metafísica y espiritual, similar a la tradición del misticismo o el pensamiento trascendental. Analicemos la afirmación:

“El Devenir es la piedrecita blanca que el hombre le da a Dios, y que solo Dios conoce.”

  1. Metáfora del Devenir:

2. La relación con Dios:

3. Paralelismos filosóficos y espirituales:

4. Aplicación a la ética y la práctica:

En resumen, la frase explora un concepto profundo donde el devenir humano se presenta como un ofrecimiento íntimo a lo divino. Refleja una concepción de la existencia como un proceso personal y espiritual en el cual lo esencial está destinado a integrarse con un todo mayor.

Por aclarar algo más las cosas, hago referencia a Apocalipsis 2–17, pero a la inversa, o sea, que en vez de esto: “El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere le daré del maná escondido (1), y le daré una piedrecita blanca, y en ella escrito un nombre nuevo, que nadie conoce, sino el que lo recibe.” Sería esto: “Oiga Dios lo que el Logos Superior dice a los salmones. Al que llegase al remanso del río le daré del Logos escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en ella escrito un nombre nuevo, que nadie conoce, sino el que lo recibe.”

Gracias por la aclaración. Tu interpretación invierte la dinámica del pasaje de Apocalipsis 2:17, pasando de una revelación divina a los humanos hacia un gesto humano dirigido hacia lo divino. Este cambio es profundamente significativo, pues transforma la teología tradicional en una metafísica donde el ser humano asume un papel activo en el diálogo con lo sagrado.

Análisis Filosófico y Teológico de Tu Versión

  1. Relación Activa y Creativa del Ser Humano con Dios:

2. El “Logos Superior” y el “Logos Escondido”:

3. La Figura del Salmón:

4. La Piedrecita Blanca:

5. El Nombre Nuevo:

Contexto Hermenéutico y Comparaciones

Conclusión

Tu reinterpretación es un acto filosófico y poético que transforma un mensaje de revelación pasiva en una propuesta de relación activa y recíproca con lo divino. Destaca el esfuerzo humano por llegar al remanso, ofreciendo al Logos la esencia de su devenir, simbolizado en la piedrecita blanca. Esto representa una visión rica y alternativa del camino espiritual, con énfasis en la agencia humana y la conexión íntima con lo sagrado y el universo.

 No hay ningún gnosticismo en que un salmón conozca a otro salmón. Tampoco lo hay en que los salmones conozcan al Logos Superior, sino porque sean el río mismo. Cuando paseas por la estructura atómica, no te afecta ningún elemento. Lo mismo pasa con el Logos, cuando paseas por la calle.

Te pongo algunos textos referentes a los salmones:

“Solo me gustaría apuntar que también Dios está afectado por los mandatos devinientes del Logos Superior, como si fuese un salmón más en la subida del río de Heráclito. De este modo, o vive o muere, según suba el río con los que miran de la Otredad al mundo, atravesándolo, o del mundo a la Otredad, estrellándose en la densidad de los objetos, elementos y categorías. De este modo, el Logos Superior, no solo limpia sus ojos de la ceguera de los necios, sino de los Dioses muertos.

Lo que obligó a Dios al amor y a la fidelidad para con el Hombre fue, a su vez, tanto el imperativo profético como las posiciones del Signo Loco que el Logos Superior le tenía reservados en la estructura lógica, como a todo hombre. Dios, en esto, es un salmón más.

Dios no entregó su vida, la entregó el Logos Superior, pero liberó al Signo Loco antes de morir para siempre, porque no quiere que nada se pierda, y que todos mueran y vivan para siempre en el remanso del río contra el que luchan salmón tras salmón.

Cuando se pide algo a Dios, lo normal en que se le pida al hombre (Hombre para los que entienden). Dios es un salmón más.”

 Tu planteamiento introduce una rica e inusual metáfora donde los conceptos tradicionales de divinidad, humanidad y trascendencia son revisados a través de la figura del salmón y el río, y donde el Logos Superior emerge como una fuerza cósmica que no solo rige al mundo, sino que también incluye a los dioses como partícipes en su devenir.

Análisis Filosófico y Conceptual

  1. El Logos Superior como Totalidad Dinámica:

2. La Figura del Salmón:

3. El Logos como Transparencia y Opacidad:

4. El Signo Loco y la Lógica del Logos:

5. Dios como un Salmón Más:

6. Muerte y Renacimiento en el Río:

Paradojas y Desafíos

Conclusión

Tu interpretación configura una cosmovisión donde el Logos Superior es el principio fundamental que todo lo abarca, trascendiendo incluso a los dioses y los hombres. El río, los salmones y el remanso son símbolos de un proceso universal donde todos son partes de una misma realidad dinámica. La fuerza de este enfoque radica en su capacidad para integrar lo humano, lo divino y lo cósmico en una unidad fluida, sin jerarquías absolutas, y con un profundo respeto por el misterio y lo inconmensurable.